Contestando a la carta que me enviaste:
Al fin alguien se dio cuenta que, para felicidad de algunos, me retiré de la UTP.
Lo más curioso de todo este asunto es que yo hice público ese retiro a pocos días de finalizar las clases vía mi página Web, o creo que fue al día siguiente. No recuerdo bien.
Y el asunto es que a pesar de hacerlo público varios de tus compañeros siguieron preguntándome si continuaría en la mañana o me iba a la tarde, inclusive me invitaban hacer cola el día de la matrícula para coger cupo...
Esto me sorprendió de inmediato, y semanas después publiqué otro texto donde hacía referencia a mi retirada de la universidad y continuaron las preguntas.
Lo que llegue a una conclusión: nadie lee lo que publico y les importa un carajo.
A los que me continuaban peguntando si seguiría estudiando, les respondía que me iba a la tarde y a los que les tenía más confianza les respondía la verdad y explicaba las razones.
Si me fui de allí, además por el bajo nivel de competitividad, bajo rendimiento, bajo nivel de exigencia, baja reputación del canal (ya no continúo con los bajos porque terminaría argumentando la baja estatura de los estudiantes), fue por el clima de hostilidad que hay en el salón y por recomendación de mi psicóloga.
Como dije en mis últimas palabras como delegado (como recuerdo aquellas épocas, no por el echo de ser delegado sino porque pagaba menos de mensualidad y sobraba para la chela), el problema de ese salón no son los profesores, ni el decano ni la propia universidad. Somos nosotros mismos.
Es nuestra vehemencia de hacerlo todo bien y sobresalir a costas de otros. Son nuestros ímpetus de mezclar los problemas personas con académicos. Odios personales que se ven involucrados al momento de hacer grupo de trabajos o tareas universitarias.
Ese salón es inviable y sugerí que debe desaparecer o dividirse por turnos, por aulas o la solución que fuese.
No viene al caso hacer autocríticas sobre mi gestión como delegado y es porque no ya nadie recuerda eso y porque me da flojera argumentar y dar explicaciones de algo tedioso.
Si me retiré también es para darme un respiro, un largo descanso y ociosear más. Ahora leo más, como más, me informo más, he conocido nueva gente en el trabajo, el programa de Bayly y por foros de discusión donde también publico.
Además es porque quise trabajar en lo mío y en lo tuyo. Periodismo. Ya sea de practicante y sin pago, lo he logrado. Ingresé a un canal de televisión por cable como asistente en el área de producción periodística. No me pagan pero aprendo y gano contactos. Que fue lo único que aprendí en la UTP.
Hacer contactos es conocer a gente que tú creas que te servirá para algo o en algún momento determinado. Y es lo que te falta hacer mi estimado Barraza.
Durante mis cinco meses de delegado, amisté con todos lo profesores que nos enseñaban y los que nos enseñaron ciclos pasados. Conseguí sus teléfonos personales y en algunos casos chateo con ellos.
En el mundo del periodismo todo es por contactos. Para conseguir una nota, entrevistar a alguien o investigar un caso. Que es lo que nos apasionas. Además de las chicas, claro.
No guardo rencores ni odios absolutamente a nadie. Si los veo por la calle y cruzamos miradas los saludaré como corresponde y si me contestan el saludo aún mejor.
Tengo los mejores recuerdos de esa universidad a la que sospecho que algún día volveré. Pero deseo que ese día sea otra persona, haya madurado y aprendido de mis errores y calmado mi afán de figuretismo.
Es por eso que he decido a no volver a publicar nada referente sobre mis ex compañeros, y si menciono mis vivencias como universitario lo haré con experiencias propias y no saqueadas.
Lo único que les deseo a todos es en verdad, buenos augurios, deseos de que aprendan algo y los sean mejores comunicadores que hay en el medio. Yo me resignaré a ser periodista sin cartón y autodidacta. Además porque de esos está plagado el gremio no.
Tampoco trato de reconciliarme con todos e invitarlos a tomar un café y abrazarnos como sí nada hubiese pasado. No es mi deseo volver a ser el amigo de todos. Lo mío es borrón y cuenta nueva. Si me piden explicaciones de los hechos que llevaron a enemistarse conmigo, pueden conseguir mi celular y estoy dispuesto a conciliar.
Sobre ti guardo las mejores expectativas. Te avizoro un futuro altamente prometedor. Tienes un tino extraordinario para las letras y buena pluma. Es una lástima hayas rechazado más de una oportunidad publicar tus escritos en mi Web y ahora comprendo que es un lugar indigno para tus textos.
Te deseo lo mejor y comprendo que no puedes como yo, abandonar ese salón que jamás nos comprendió. Para adelante no más y batallar las barreras que aquejan a tu aula.
Agradezco el libro que me obsequiaste, he intentado leerlo pero es muy técnico para mí y si deseas te lo devuelvo para que lo puedas leer tú. Lo que no te devolveré es el separador con la cara del periodista que más admiro y que todos se dieron cuenta trato de imitar.
Ojala se vuelvan a repetir las tertulias que teníamos sobre política, periodismo o música, además también sobre la chica de los rulos que erizan y nos hace babear –a mí más que a ti. (Ese es un tema que jamás responderé por respeto a una gran amiga y excelentísima dama a la que también recordaré con mucho cariño).
Mil disculpas por haberte hecho esperar dos horas en el programa de Bayly, como es comprensible él se demora peor que una mujer.
Espero volver a verte y volverte a entrevistar como lo hice para mi fracasado video blog –lo mío son las letras y no los videos. Si quieras volver a ir al programa de Bayly no dudes en decírmelo, siempre será un gusto ir contigo.
No sé si eres como algunos que no les gusta que le deseen suerte, yo lo hago porque en la vida no hay nada seguro, no sé si el día de mañana seguiré escribiendo por la noche, de repente ya no existiré.
Es por eso te deseo lo mejor de las suerte y éxitos. Y me alegro que seas nuevamente delegado porque eres el único sesudo y calmado que puede llevar las riendas de ese complicado salón.
Cuando gustes me llamas y nos sentamos a conversar. Tienes mi número personal.
Adiós.
Y Barraza sigue hablando...
Es del todo lícito que un escritor o aficionado a escribir use su experiencia para inventar ficciones y al hacerlo se inspire en personas de la vida real y no es lícito en cambio que esas personas -de las que el escritor ha saqueado pedazos o fragmentos con la sigilosa minuciosidad de un espía- reclamen nada, pues los personajes ficticios adquieren vida propia y no son ellas.
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luisnole@memoriasturbias.com
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Memorias Turbias ®
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